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La Ley de la Reencarnación

La Ley de la Reencarnación

Encarnación (del latín caro, carnis) es cuando tu espíritu entra en un cuerpo físico. La reencarnación es el principio de regresar a un cuerpo físico más de una vez. De acuerdo con la Ley de la Reencarnación, si queda algo incompleto o por resolver al final de una vida, a tu alma se le permite la oportunidad de regresar en forma humana para completarlo o resolverlo.

Si estafas a tu socio tu alma deseará enmendarlo volviendo para ayudarle en otra vida. Cuando un marido ha hecho daño a su mujer, desearán volver a estar juntos para que el alma del marido pueda saldar la deuda.

Puede que se encarnen como marido y mujer o como padre e hijo, estudiante y profesor o incluso como amigos. Por ejemplo, una mujer sentía la compulsión de cuidar de su nieto, que padecía una enfermedad crónica. Se quedaba con él todo el tiempo. Durante una regresión se dio cuenta de que en una vida pasada habían sido marido y mujer. En esa vida como hombre, había abandonado a su mujer, que había sufrido graves consecuencias.

Esa esposa era ahora su nieto, y esta vez ella sentía que tenía que permanecer a su lado. Si un padre muere dejando a su hijo enfadado, confuso o con muchos malentendidos, según la Ley de la Reencarnación esos espíritus decidirán volver juntos para intentar relacionarse de otra manera.

Familias enteras suelen regresar a la vez para intentar solucionar las cosas. Las comunidades que están en conflicto o en guerra regresarán juntas a la Tierra para ver si sus almas pueden encontrar juntas la paz en lugar de entablar una batalla. Esto sucede porque es deseo del alma poner paz al pasado. Una vez en la Tierra, en este plano material de libre albedrío, resulta demasiado fácil olvidar los ideales y la perspectiva del mundo espiritual.

Una vez más cometemos los mismos errores y nos vemos atrapados en el ciclo de la reencarnación. Como es abajo, así es arriba. Un niño pasa por la guardería, por el parvulario, por la escuela primaria y secundaria. Cuando crece va al instituto, después a la universidad y por último puede que haga algún máster o doctorado.

La Tierra es un lugar de aprendizaje donde nuestras lecciones se nos presentan en forma de experiencias. Los recreos, los fines de semana, las vacaciones de Navidad, Semana Santa o de verano se conocen como muerte. Nos conceden unas vacaciones para el espíritu antes de volver a la escuela encarnados.

Al igual que un escolar y sus padres examinan el boletín de notas después de cada trimestre, así revisamos nuestra vida cuando morimos. Con la ayuda de nuestros guías, ángeles y espíritus mentores, conocidos como Señores del Karma, decidimos qué lecciones deseamos mejorar y qué clases tenemos que repetir. Allí donde hemos sacado buena nota, nuestra alma aprende nuevas lecciones en el trimestre siguiente.

Los seres humanos más jóvenes, aquellos para quien la Tierra es una experiencia de enseñanza primaria para su alma, acuden a todas las clases que el planeta les ofrece. Experimentarán vidas bajo todo tipo de religión, tendrán vidas de soldado, campesino, mercader, artista y en todo lugar imaginable donde puedan aprender.

Estas almas se reencarnarán una y otra vez para perfeccionar las lecciones y saldar su karma. Experimentarán todas las polaridades, como estudiante y profesor, rico y pobre, hombre y mujer, egoísta y generoso, asesino y víctima, traidor y traicionado. Los registros akásicos son las hojas de balance de nuestras vidas, custodiadas por los Señores del Karma. Lo bueno y lo malo pasa a la columna del haber y del debe. En vidas futuras podremos sacar provecho de nuestro haber, pero también tendremos que saldar lo que indica el debe.

Existen muchas razones para desear reencarnarse, por ejemplo, para enmendar errores pasados; en otras palabras, para saldar nuestras deudas.

Para aprender más sobre emociones, sexualidad y otras lecciones que sólo se encuentran en la Tierra. Para ayudar, enseñar, ser una luz, o servir en este planeta. Debido a sus difíciles condiciones, la Tierra es una institución educativa muy apreciada en el Universo. Las almas anotan su nombre en una lista de espera para venir aquí, porque eso les ofrece oportunidades para su evolución que no se encuentran en ninguna otra parte. Todas las lecciones de este plano están relacionadas con el amor.

Éste es el planeta del libre albedrío. Cada pensamiento, palabra o acción a la larga se manifiesta en tu vida. Tus estructuras mentales y emociones son las que construyen tu cuerpo físico y te brindan nuevas experiencias. Una vez has adquirido maestría sobre las lecciones del plano terrenal, tu alma puede servir en muchos de los establecimientos de luz más elevados de los universos.

La Tierra es el equivalente cósmico de una ciénaga infestada de cocodrilos. Sólo las almas más intrépidas se apuntan a este desafío. Si logras cruzarla sin enfangarte eres un héroe. Muchas veces las personas se quedan estancadas en el lodo y entonces algunas almas más experimentadas se ofrecen para encarnarse y ayudarlas. Al hacerlo también ellas se contaminan y tienen que regresar para pagar su karma.

En estos momentos algo nuevo está teniendo lugar. La Tierra está avanzando hacia una dimensión más elevada. Esto significa que el lodo del pantano se está secando y todos los esqueletos y toda la basura están saliendo a la superficie para que se puedan ver a la luz del día. Es hora de observar atentamente nuestra basura y limpiarla. A continuación, he añadido un resumen algo simplista del programa general de la reencarnación:

Ley de la Reencarnación

Las almas «bebé» escogerán una vida muy simple en sus primeras encarnaciones. Puede que elijan una sociedad o una familia sencilla donde tengan el cuidado garantizado. Muchas veces sólo se quedan unas horas, días o semanas, justo para catar el ambiente de la Tierra.

Las almas «niño pequeño» necesitan instrucciones claras y límites. Se aferran a religiones fundamentalistas y son anti divorcio o cualquier otra cosa que amenace una estructura segura. Se crean

Las almas «adolescentes» salen al mundo exterior y a veces causan estragos. También tienden a incurrir en onerosas deudas kármicas porque suelen utilizar mal su energía. No obstante, tienen el impulso y la fuerza vital para tirar adelante en su camino y asumir nuevos retos. Desafían a las viejas formas de ser.

Las almas de «mediana edad» se están volviendo sabias y empiezan a saldar deudas que acumularon en tempranas encarnaciones. Por este motivo suelen tener vidas difíciles.

Las almas «viejas» son sabias y serenas. No obstante, muchas veces están tan distanciadas del mundo material que tienden a no dejar mucha huella en el mundo.

Al final siempre existe una resolución para todas las cosas. Si las personas supieran que deben regresar para enmendar las cosas malas de su vida, prestarían más atención a las leyes espirituales. Yo opino que cuando el emperador romano Constantino el Grande, junto

con su madre Helena, hizo borrar cualquier referencia a la reencarnación del Nuevo Testamento en el año 3 2 5 dC., no le hizo ningún favor a la cristiandad. En el año 5 5 3 dC. el emperador Justiniano refrendó está acción en Constantinopla y declaró que la reencarnación era una herejía, temiendo que una comprensión de la sagrada Ley de la Reencarnación fuera a debilitar el creciente poder de la Iglesia.

No debemos juzgar lo que otra persona está haciendo ni cómo está trabajando las lecciones de su encarnación. Simplemente sé consciente de que toda alma está embarcada en un viaje de muchas vidas y que está aprendiendo durante la travesía.

Sólo un alma joven hará daño a otras personas, animales o al planeta. Ten compasión por las almas jóvenes, porque no saben lo que se hacen. Un día u otro tendrán que pagar por lo que han hecho a otros. La tarea de un alma evolucionada es ayudarles sin asumir responsabilidad por lo que hacen ni tratarles con condescendencia.

La mejor manera de ayudar a otros es demostrar con el ejemplo que existen modos de vida alternativos.

Reencarnación etimológicamente significa «volver a la carne». No obstante, en esta época se están reencarnando muchos seres de que está teniendo lugar. Los seres estelares proceden de diferentes planetas, a veces de diferentes universos, donde, por supuesto, carecen de cuerpo físico. Hay muchos ahora en la Tierra procedentes de las Pléyades, de Saturno, Marte, Júpiter, Venus, Andrómeda y de otras galaxias. Algunos son de universos más lejanos.

Los hijos de las estrellas son almas evolucionadas que vienen a la Tierra para ayudar. Tienen una perspectiva diferente de la vida. Igualmente están aquí para experimentar y muchas veces también ellos se contaminan de la dualidad de la Tierra y generan karma.

Entonces desean volver para saldar sus deudas. En general tienen menos karma, porque han tenido menos encarnaciones y por tanto menos oportunidades para generarlo.

Los seres estelares suelen tener la sensación de ser diferentes y sienten que no pertenecen a este mundo. Si esta experiencia terrenal te parece extraña y difícil, si no logras comprender la locura y la estupidez de la humanidad, y sabes que la vida es un reto espiritual y no material, si sientes el deseo de servir, es casi seguro que eres un hijo de las estrellas.

Tanto los seres estelares como los terrícolas están decidiendo aprovechar las oportunidades que se están abriendo actualmente para la ascensión. Ascensión significa elevar tu vibración espiritual a un nivel tal que ya no necesitas encarnarte más.

Para ello tienes que haber saldado antes tus deudas kármicas, aprendido bien las lecciones de la Tierra y abierto tu mente y tu corazón.

Una vez has dejado atrás la rueda de las encarnaciones, pasas a otros planos superiores del Universo, y continúas evolucionando en la luz.

Regresas a la Tierra una y otra vez hasta que has adquirido maestría sobre las leyes espirituales.

Sobre Jorge Sánchez

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